Sanidad a las Naciones

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Declaración de Fe

 
a)Las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son verbalmente inspiradas por Dios y son la revelación de Dios para el hombre, la regla infalible y autoritaria de fe y conducta (2 Timoteo 3:15-17; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21).


b) Creemos en un Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo (no tres dioses);

c) Creemos en la divinidad de Jesucristo.  Su nacimiento virginal, su humanidad sin pecados;


d) Creemos en el poder de la sangre de Cristo para perdonar pecados;

e) Creemos en la salvación para todo aquel que cree por fe y no por obras. (Juan 3:16, Efesios 2:8,9).

f) Creemos en el nacimiento espiritual que produce el deseo de obrar de acuerdo con la voluntad de Dios (Juan 3:3, II Corintios 5:17).

g) Creemos que la única y verdadera iglesia es el cuerpo de Cristo, compuesta por todos los creyentes nacidos de nuevo espiritualmente, quienes asisten a una iglesia local en la gracia de nuestro Señor mediante la adoración, predicación, oración, ofrendas y testimonios.

h) Creemos en el mandato de evangelizar a todas las naciones, enseñando a los que creen las verdades de la palabra de Dios;

i)Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del Señor Jesucristo. Esta era la experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana. Con el bautismo viene una investidura de poder para la vida y el servicio y la concesión de los dones espirituales y su uso en el ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Corintios 12:1–31). Esta experiencia es distinta a la del nuevo nacimiento y subsecuente a ella (Hechos 8:12–17; 10:44–46; 11:14–16; 15:7–9). Con el bautismo en el Espíritu Santo el creyente recibe experiencias como la de ser lleno del Espíritu (Juan 7:37–39; Hechos 4:8), una reverencia más profunda para Dios (Hechos 2:43; Hebreos 12:28), una consagración más intensa a Dios y dedicación a su obra (Hechos 2:42) y un amor más activo para Cristo, para su Palabra y para los perdidos (Marcos 16:20).

j)
La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberación de la enfermedad ha sido provista en la expiación y es el privilegio de todos los creyentes (Isaías 53:4, 5; Mateo 8:16, 17; Santiago 5:14–16).

k) Creemos en el retorno de Cristo en las nubes para tomar a su iglesia.

l) Creemos en la resurrección corporal, al estado eterno y glorificado de todos los creyentes en el cielo y el castigo eterno de todos los que rechazan la gracia de Jesucristo.

m) Creemos en la unidad de todo el cuerpo de Cristo conforme a Efesios 4:4-6; un Cuerpo, un Espíritu, un Señor, una fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos.  (El Padre), por todos, (El Hijo en la cruz). Y en todos (El Espíritu en el creyente).